3 de diciembre de 2014

Cuando un elogio pasa a ser un insulto.

La verdad es que para mí el tema de si represento o no la edad que tengo dejo de ser tema hace mucho. Nunca fue problema el mirar la misma cara frente al espejo por más de 15 años sin sufrir algún cambio mientras de vez en cuando miraba a mis amigos como el paso del tiempo va haciendo los estragos naturales.

En el trabajo con el paso de los años dejo de ser novedad y cuando alguien que no me conoce llega preguntando si soy demasiado joven para estar a cargo ya ni siquiera doy la respuesta Phineas y Ferbs, siendo remplazada por un "Estamos acá para trabajar o tener una charla de genética" con la típica cara de simpatía que me caracteriza.

Como deje de ir a la disco ya no piden en la entrada la cedula de identidad y cuando salgo con los chiquillos a algún bar donde llevo sin tomar más de 4 años y solo pido un jugo o una bebida, también dejo ser tema hasta que llega alguna mina random preguntando por la edad y la rutina de rigor con tallas.

Podría estar escribiendo hasta el aburrimiento contando historias referente al representar menos edad de la que tengo, pero hasta hace algunos días en donde todo había resultado mal para mi y como las mujeres se compran zapatos para pasar la depresión yo decidí ir a comprar videojuegos a mi tienda favorita. Me han regalado muchas cosas solo por comprar (lo cual se agrade porque incluso sirve para molestar a mis amigos), conversaciones de como ha evolucionado la industria y ñoñerias varias, pero ese día algo paso y por primera vez me preguntaron que edad tenia y que mostrara mi cedula de identidad. Cuando se la entregue la miro vagamente, le dije tengo 30 , trato de hacer el ejercicio de sacar la cuenta pero a medio camino le dio flojera o no fue capaz de continuar y me entrego el carnet.

No tengo idea de cara puse pero el ambiente se puso tenso y el vendedor para alivianar el ambiente no escogió nada mejor que apagar el fuego con bencina y decir "quizás has tenido una vida muy fácil y por eso no representa la edad que tienes". Por alguna razón no estalle, fue solo un suspiro entregue el dinero, di las gracias y me fui.

Siempre me agrado la respuesta de mi hermana cuando me presento a sus amigas.

"Este es mi hermano, ojo tiene 30, parece de 15, pero mentalmente tiene 8" .