31 de diciembre de 2015

A la larga, aburre



Cuando deje de usar Facebook no pensé que tendría tantas repercusiones tontas.  Lo deje porque simplemente no lo uso, no lo actualizo hace años y las únicas replicas que tiene, son los etiquetados de mi hermano en fotos de mis sobrinos y rebotes de twitter. Cero interés en compartir mi vida y ver la del resto nunca me llamo la atención. Solo lo ocupaba como sustituto del Messenger con mis amigos pero como fue suplido por los mensajes internos de twitter ya perdió toda razón de ser. 


Primero fueron las llamadas de mis amigos y siguieron familiares, el cerrar la cuenta es como un hecho grave por lo visto, de alarma general y cuando doy mis motivos de que simplemente no ocupo esta red social, tristemente no me creen y piensan que discutí con alguien o relacionado con alguna mujer. 


Con el whatsapp me saturo por razones distintas pero el que me meterían a conversaciones que no quiero, los grupos del trabajo para comentarios estúpidos fuera de la hora laboral y el exceso de imágenes de minas en pelota me termino saturando. Hay que ser sinceros, tanta estimulación a la larga deja de estimular y el ritual de tener que borrar esas imágenes cuando te gustas con tu polola satura.


Para ser sincero creo que soy demasiado enchapado a la antigua, por lo menos con mis amigos creo que el ir a molestarlos en sus casas y preguntar como están y de paso contar algo de mi vida cuenta más que andar publicado mi aburrida vida personal a todo el mundo.