Por alguna razón solo en esta ciudad me da por caminar de noche, entiéndase de noche a las 3 de la mañana.
Como estoy cubicando fui a comprar una bebida y también por alguna razón me encontré con un amigo de la obra, el chocolate un perro café y sumamente mafioso, porque el muy desgraciado cuando llega un perro nuevo le saca la cresta primero y después lo admite en su territorio. Mientras caminaba recordé que cuando estuve estudiando aquí paso dos veces un hecho extraño. Algunas veces salía a carretear y por alguna razón me iba como a la misma hora a la casa, porque me aburría o el carrete funaba, siempre encontré Iquique una buena ciudad para caminar de noche, era poca la delincuencia, mas aun por los sectores en donde transitaba, pero como dicen no es bueno tentar la suerte, y como esta ves se me acercaba un perro X de raza quiltro y me iba con el wueon caminando hasta donde vivía jugando con el, las dos veces me paso que se aproximaban tipos de mala pinta, mi sexto sentido me indicaba que seria asaltado, y mientras mas se acercaban a mi podía confirmar que así seria por sus gestos y códigos que uno va a prendiendo con los años de experiencia que te va dando la calle, mi compañero de ese entonces de su postura juguetona tomaba una totalmente agresiva en contra de los tipos, tirándolos a morder y ladrando a todo pulmón para espantarlos, y por alguna razón los terminaba espantándolos, cuando ya el peligro desaparecía el retomaba su postura juguetona. Cuando llegaba en donde vivía en esos momentos le hacia mucho cariño y agradecía por cuidarme, en ese entonces los quería hacer pasar para regalarles algo de comer, mas que mal se los tenían mas que merecidos, pero solo se limitaban a quedarse en la entrada moviendo su cola. No me demoraba mas de 10 segundos en salir con algo para darle pero ya no estaba, salía a su búsqueda pero nada, era imposible que en 10 segundos desaparecía caminando o incluso corriendo ya que siempre he vivido en la mitad de avenidas en donde la próxima calle esta muy alejada como para ser recorridas en tan poco tiempo, incluso para un perro. Me quedaba afuera llamando al perro por largo rato pero nada. Apenado me iba a costar pero muy agradecido a la ves por su actuar. Dos veces me paso lo mismo.
Conversando de esto con el Víctor me dijo que eran ánimas, ángeles que te cuidan de ves en cuando y que era por eso que jamás los encontrarla. Me gusta pensar que así son, además que siempre me he llevado mejor con los animales que con las personas.
La verdad es que tenia mil cosas escritas, tantas que me dio paja publicarlas pero siento que esto vale la pena colocarlo aquí.
Sigo mi vida de mierdi en Iquique.
30 de agosto de 2009
Animas
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1 comentario:
a punto de llorar con este escrito. gracias
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